Guadalupe Plata

Guadalupe Plata

"Guadalupe Plata" (2018) supone, en sus propias palabras, "un nuevo intento de ir más allá en nuestra cruzada de la involución y la idea de crear nuestro "Gris-Gris" particular. Para ello decidimos volver a profundizar en el sonido barreño, como bajo principal, una batería con pocos micros que pudiera sacar la mayor naturalidad al sonido y una guitarra enchufada al amplificador sin intermediarios ni nada que pudiera perturbar la paz del convento. Añadimos instrumentos nuevos en algunas canciones como la botella de anís, una bandurria destartalada y algún sonido de puertas viejas, con el fin de añadirle un tinte de la España profunda". Conviene destacar que todos estos elementos rústicos (una vieja guitarra Harmony con olor a incienso, botellas de anís, bandurrias, un barreño bajo omnipresente y una batería con sonido espectral) contrastaban enormemente con la gigantesca televisión de plasma a la que enchufaban la Nintendo Switch durante los descansos de la grabación.

El resultado final son doce canciones donde podemos encontrar el clásico e inconfundible sonido de siempre de Guadalupe Plata y la inmersión en otros páramos como son las corraleras, la cueca, el vals y los ritmos ocultos. Caben destacar también dos homenajes: uno a su santo patrón, Screamin' Jay Hawkins ("Oigo Voces"), y otro a un viejo amigo de Úbeda, "Corral", con el que por fin cumplen su promesa de dedicarle una canción usando además la letra que él mismo les sugirió: "Corral, Corral, ¿por qué asustas a las chicas? No sé, no sé".

Con respecto al disco anterior (que se llevó un Premio MIN al mejor álbum de rock que ninguno de nosotros pudo ir a recoger) encontramos a primera vista dos elementos en común. De nuevo, hemos acudido a La Mina. Aunque habíamos puesto a Raúl sobre el aviso de que nunca repetimos estudio, terminamos echando de menos su piscina y la comida cubana que se sirve en el bar de su urbanización. Y de nuevo, encontramos una conexión con Chile, con Sebas Orellana de La Big Rabia capitaneando una incursión en el folklore de su país en "Lo mataron", relectura de una canción tradicional (El afuerino) popularizada por Roberto Parra.

La portada, obra de Paloma Almagro y Pedro De Dios, es una pintura acrílica de carácter votivo inspirada en los exvotos mexicanos. En ella, el grupo agradece a la patrona de Úbeda su determinante colaboración para impedir que unos demonios robasen sus instrumentos. Con objeto de ahondar visualmente en esta idea, el primer videoclip de este LP lo está realizando el estudio mexicano de animación Pneuma. El primer cartel de la gira, diseñado por El Rapto, ha partido también de esta base. La fotografía promocional que acompaña el lanzamiento es obra de Carlos Jimena, nuestro William Mortensen (considerado el anticristo de la fotografía pictorialista). Como su propio nombre indica, se trata de un diabólico "Aquelarre" que fue posible realizar en la iglesia ubetense de San Lorenzo (siglo XIII) gracias a la colaboración de la Fundación Huerta de San Antonio (encargada de su conservación) y al hecho de que este espacio fue debidamente desacralizado.

Me gustaría terminar con la primera conversación que tuve con Paco Luis Martos al llegar a La Mina, tan propia de Guadalupe Plata como el resto de los elementos aquí citados. "Y tú, ¿por qué has venido?", me preguntó. "Para que no me preguntes por qué no he venido", le contesté.



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